Seguidores

sábado, 1 de junio de 2013

Bisbita Alpino (Anthus spinoletta)

Distinguen al Bisbita Alpino de los otros bisbitas que crían en nuestro país, su gran tamaño, plumaje más grisáceo y patas pardo-oscuras, casi negras. En todas las estaciones deja oír un duro y típico grito, «fib», que a veces emite en una lenta serie. Dos razas de esta especie se han aislado geográficamente, una de montaña (Bisbita Alpino) y la otra marítima (Bisbita Costero), que principalmente se distinguen por la coloración blanca o grisácea, respectivamente, de las rectricesexternas. Al borde del mar, el Costero se alimenta de pequeños crustáceos, insectos o pececillos. El alpino, en cambio, se alimenta principalmente de insectos, que captura en las praderas de montaña y áreas desforestadas altas, que constituyen sus terrenos predilectos. Recorre esta baja vegetación caminando rápidamente. Sin embargo, muchas veces canta en época de cría desde algún árbol próximo o hilo telegráfico. Llegado el mal tiempo, realiza movimientos trashumantes que le desplazan a zonas bajas donde frecuenta puntos cercanos al agua dulce, complementando en este caso su alimentación con moluscos acuáticos. Identificación: Partes superiores pardo-grisáceas; más grande y más gris que los bisbitas pratenses o arbóreos; cola con rectrices externas blancas; patas pardo oscuro; sexos iguales. Nidificación: Construye nido de hierbas secas en acantilado o en tierra, en una cavidad, a menudo guarnecido por vegetación, e incluso en un talud o muro; puesta, abril-junio, de 4 a 5 huevos blanco sucio con marcas grises y pardas; incubación, sólo por la hembra, de unos 14 días; los pollos, cebados por ambos sexos, dejan el nido después de unos 16 días; normalmente dos crías. Alimentación: Insectos; pequeños crustáceos y moluscos; algunas semillas, restos vegetales y pececillos. Hábitat: Montañas y riscos.

Escribano Palustre (Emberiza schoeniclus)












Tanto el macho, con su llamativo collar blanco que contrasta con la negra cabeza, como la hembra, de colores parduscos, usan una treta que no es común entre las pequeñas aves arborícolas. El Escribano Palustre se ve a menudo volando ondulante en cortos vuelos espasmódicos o agitando la cola en un posadero mientras emite su canto más bien monótono, que es una sucesión de notas chirriantes: «tsiictsiic-tsiic-tississisc». El cortejo consiste principalmente en persecuciones rápidas acabando a menudo en un simulacro de combate y cayendo ambas aves al suelo. El macho también esponja su collar blanco exponiéndolo ante la hembra. No todos forman parejas simples sino que algunos machos poseen varios nidos con distinta hembra. Probablemente la mayoría de los escribanos que crían en España son sedentarios; otros procedentes de otros puntos de Europa llegan en gran número para invernar. Sus áreas favoritas de cría son los lugares pantanosos con vegetación palustre y las márgenes herbosas de ríos, en las que suele anidar con bastante densidad entre vegetación seca. Identificación: Macho en plumaje nupcial tiene cabeza y garganta negras y collar blanco, dorso pardo oscuro listado, obispillo grisáceo, partes inferiores pardo grisáceas; el diseño de la cabeza se difumina en invierno; hembra parda listada, con bigoteras blancas y negras. Nidificación: Hembra construye nido de hierba seca, forrado con pelo y hierbecillas, normalmente en cepellón o en el suelo, entre vegetación; pone, de abril a junio, de 3 a 5 huevos, ante-oliváceo o verde claro, marcados de negro; incubación, sobre todo por la hembra, unos 14 días; los pollos, cebados por ambos padres, vuelan tras unos 12 días. Alimentación: Principalmente semillas de plantas acuáticas; algo de alimento animal, que incluye caracoles dulceacuícolas, escarabajos, orugas y otros insectos. Hábitat: Marismas y zonas palustres.

Curruca cabecinegra(Sylvia melanocephala)

La Curruca Cabecinegra se reproduce en abundancia en toda la costa mediterránea española y realmente parece sustituir allí a la Curruca Capirotada con la que tiene un gran parecido. Su matraqueante alarma llama poderosamente la atención. Al acercarnos, sale un momento al descubierto, nos mira atentamente desde lo alto de una rama y casi sin darnos tiempo a observarla, se vuelve a meter en el fondo del arbusto o vuela como a sacudidas hacia otro próximo. Pocas veces se las puede ver volar grandes distancias y más a menudo pasa el tiempo husmeando entre las ramas bajas de matorrales y arbustos sin parar un instante de lanzar su característica voz. Si se observa al descubierto, permite aproximarse unos cinco metros y al volar muestra claramente las rectrices exteriores blancas de la cola. Es un pájaro de hábitos reservados al que cuesta trabajo incluso ver. Identificación: Los machos poseen la cabeza negra en contraste con el color blanco de la garganta y parte inferior de los carrillos. La espalda y dorso de las alas tienen un tono gris pizarra o ceniza oscuro con un ligero tinte pardusco. El pecho y el vientre son blancos, aquél a veces tiene un ligero tinte rosado. La cola es muy oscura, casi negra y destacando mucho el blanco de la pareja exterior de rectrices. El pico negro con la base de la mandíbula inferior más clara y los tarsos y los pies color carne. El iris de los ojos es castaño o pardo y está enmarcado por un anillo orbital de color rosa salmón en los adultos y pardo rosado en los jóvenes. Las hembras tienen un plumaje mucho más apagado. Prácticamente la cabeza tiene el mismo color pardo grisáceo que el resto de las partes superiores y no produce la impresión del encapuchado del macho. Nidificación: Ambos adultos hacen el nido con ramitas y hierbas secas, bien oculto en el fondo de un matorral, arbusto, mata de hierba, etc., a una altura que oscila entre los 25 y 90 cm; pone de 3 a 4 huevos, verdosos bastante claro, con alguna mancha gris pardo; la incubación por ambos padres, dura unos 14 días; suelen hacer dos puestas anuales. Alimentación: Principalmente insectos, pequeños moluscos y en invierno frutos. Hábitat: Matorrales y campos baldíos

Calandria común (Melanocorypha calandra)






La costumbre de reunirse en bandos, muy extendida en invierno, desaparece al llegar la época de cría, cuando las parejas de calandrias se reparten para anidar en campos abiertos, cultivados o baldíos, así como en pastizales o entre plantas halófilas. Allí los machos se elevan a veces a considerable altura y vuelan en círculos emitiendo un canto parecido al de la Alondra Común, pero fuerte y con frecuencia imitativo, que dura varios minutos, tras lo cual se lanzan a tierra con un vuelo en picado. El reclamo es un grito nasal característico. El nido está situado en una depresión del suelo, generalmente oculto por una planta. Realizada la cría de los cuatro a seis pollos, cuando éstos pueden volar, se reúnen con los adultos en bandos más o menos numerosos. La Calandria Común es una especie característica del Mediterráneo, y aunque su área se extiende por el este hasta las regiones del Caspio y Aral, falta en las Baleares, donde ha sido observada, al parecer, rarísima vez. En cambio, en la Península es bastante común en terrenos apropiados, faltando en una ancha franja norteña y en Galicia. Identificación: Es la mayor de las alaúdidas; macho: robusto pico pardo-amarillento; por encima, pardo negruzco con bordes posteriores de las alas pardo-grisáceos; por debajo, blancuzco, con pecho ocráceo algo listado de pardo, y una gran mancha negra en forma de cuerno a cada lado de la base del cuello; en la hembra, manchas más pequeñas. Nidificación: Nido, de hierbas secas, en tierra, junto a alguna planta, en sembrados de cereal o barbechos; puesta, de abril a junio, de 4 a 6 huevos blanco sucio, muy manchados de pardo y de gris; incubación, por la hembra, de unos 16 días; los pollos vuelan tras unos 12 días; a veces dos crías. Alimentación: Especialmente hierbecillas; también insectos, como coleópteros y dípteros. Hábitat: Matorrales y campos baldíos

Sisón común (Tetrax tetrax)

Huésped de las tierras cultivadas, el Sisón Común frecuenta terrenos secos y esteparios. El macho, polígamo, se instala en su territorio que defenderá hasta el final de la reproducción. Es relativamente abundante como nidificante en la mayoría del territorio español, pero las zonas tradicionalmente «sisoneras» se encuentran en Extremadura y las campiñas andaluzas, aunque sus nidos son difíciles de ver por estar muy ocultos entre la hierba y los cultivos y por el perfecto camuflaje de la hembra, que en nada recuerda al llamativo macho en plumaje estival. En invierno, nuestra población realiza movimientos dispersivos o trashumantes, a mayor o menor distancia de las zonas de cría. A estos bandos invernales se unen cantidad de aves procedentes de otras partes de Europa. Identificación: Macho, en plumaje nupcial, con capirote y dorso rubios vermiculados de pardo; mentón y mejillas gris azuladas; cuello negro con un doble collar blanco; vientre blanco; alas con ancha mancha blanca y cola blanca barrada de negro; hembra, dorso rubio pálido rayado y barrado de negro; cuello y flancos rayados de pardo, vientre blanco sucio y mancha alar más pequeña. Nidificación: Nido en una depresión del suelo; puesta, de abril a junio, de 3 a 4 huevos pardo oliváceos oscuros; incubación, sólo por la hembra, de 21 días; los pollos, nidífugos, vigilados por la hembra, vuelan tras varias semanas. Alimentación: Hierbas, semillas, insectos, gusanos, moluscos y batracios. Hábitat: Cultivos

Calamón común (Porphyrio porphyrio)

Entre la espesa vegetación de bayuncos y espadañas, se desliza furtivamente un ave semejante a la Gallineta Común, pero de bastante mayor tamaño; al atravesar un claro, se advierte su lustrosa coloración azul purpúrea en la que destacan el rojo vivo de pico y patas: es el Calamón Común, hermosa ave palustre, cuyas costumbres ariscas y discretas hacen que sea difícil observarla. Agil trepador, puede subir a lo alto de las cañas y tallos; también nada con facilidad, zambulléndose cuando la charca es suficientemente profunda. Vuela relativamente bien, con las patas colgando, pero en cuanto puede se interna de nuevo en la espesura. La voz de esta vistosa ave es extraña y semeja un pequeño trompetazo, mientras que la hembra reclama a sus pollos con raros gritos. España es el único país de Europa donde aún se encuentra criando el Calamón Común. De todos modos, no abunda en la Península, y cría solamente en las zonas meridionales, principalmente en las Marismas del Guadalquivir, y delta del Ebro pero siempre muy localizado. Identificación: Partes superiores e inferiores de color azul purpúreo, oscuro en el dorso y más claro en garganta y pecho; blanco níveo en las infracobertoras caudales; pico rojo, grande, prolongado en un escudete en la frente; patas largas, rojas; sexos iguales. Nidificación: El nido flotante, construido en lo más denso de cañaverales de espadañas y bayuncos, es una plataforma de tallos secos que sirven como base, forrados por anchas hojas y cubiertos por un túnel de hojas acuáticas; construido por ambos sexos; los pollos abandonan el nido al cuarto o quinto día de nacer. Alimentación: Casi exclusivamente vegetal, a base de tallos, jugosos de plantas acuáticas. Hábitat: Marismas y zonas palustres.

Somormujo lavanco (Podiceps cristatus)




En el espejo tranquilo de la laguna surge de repente una cabeza triangular seguida de un largo cuello; del cuerpo sólo se ve el dorso grisáceo, a ras de agua, el tiempo suficiente para reconocer al Somormujo Lavanco con sus orejas leonadas, pues inmediatamente el ave bascula de nuevo en el agua. Es un maravilloso buceador. Pero fuera del agua, este somormujo, al igual que los colimbos, es pesado y poco diestro. Para echar a volar tiene antes que correr sobre el agua a fin de adquirir velocidad progresivamente. En tierra casi se arrastra miserablemente y su figura, con las patas que prolongan su largo cuerpo plano, es sumamente curiosa. En realidad apenas puede subir arrastrándose a su nido, especie de plataforma que construye en el agua. El Somormujo Lavanco ha sido víctima del hombre que lo perseguía por su bello plumaje y para proteger los alevines de las piscifactorías; pero las modas pasan y actualmente este somormujo, menos buscado, es bastante común. A esto último ha contribuido además la proliferación de los embalses, que le han brindado nuevas zonas muy resguardadas en las que descansar. Identificación: Moño doble negruzco y gola castaña alrededor de la cabeza en época de cría; cuello blanco y largo, que puede no verse cuando el ave está encorvada y descansando; sexos iguales. Nidificación: Ambos sexos construyen una plataforma de hierbajos en el agua, que flota y se ancla a las plantas cercanas o toma asiento en el fondo; pone, de abril a julio, de 3 a 6 huevos blancos, pero pronto se oscurecen por las hierbas acuáticas; incubación, alrededor de 28 días por ambos sexos; los pollos, alimentados por la pareja, dejan el nido después de nacer, comenzando a bucear a las 6 semanas e independizándose a las 9 ó 10 semanas. Alimentación: Pececillos, moluscos; algas, hierbas y otras materias vegetales. Hábitat: Aguas continentales.

Martinete común (Nycticorax nycticorax)




El nombre latino del Martinete Común, que significa «cuervo de noche», define perfectamente a esta garza, de costumbres sobre todo crepusculares y nocturnas y cuyo grito recuerda el de los cuervos. Durante el día permanece oculto entre los arbustos espesos o en los árboles tupidos que bordean las charcas y no abandona su refugio hasta la caída de la tarde. Si se le sorprende en su retiro, el martinete apunta con el pico hacia el cielo: se mantiene rígido e inmóvil y así pasa frecuentemente desapercibido. Los martinetes se establecen en las proximidades de charcas o marismas, en compañía de otras garzas, tales como la Garza Real, la Garceta Común y las garcillas bueyera y cangrejera. Ocupan muy variados sustratos, por ejemplo alcornoques, encinas, pinos, olmos, tarajes y vegetación palustre, y construyen un nido más sólido que las otras garzas, con más fondo y algo revestido. Durante el mes de julio, los jóvenes se emancipan, abandonan la colonia y llegan hasta el norte de Europa. A fines de agosto y durante los meses de septiembre y octubre, emigran siempre, de noche, hasta alcanzar África tropical. Identificación: Adulto con nuca provista de un largo penacho blanco de 15 a 20 cm. en la época de reproducción; capirote y dorso negros; frente, mejillas y vientre, blancos; alas grises; patas amarillentas; pico negro; iris rojo vivo. Jóvenes, por encima pardo manchado y por debajo más claros. Sexos iguales. Nidificación: Nido, en árbol, construido por el macho. Puesta, de abril a junio, de 3 a 5 huevos azul verdoso pálido; incubación por ambos sexos, de unos 21 días; los pollos, alimentados por ambos padres, andan por las ramas tras unos 20 días y vuelan después de 35 a 40 días; a veces dos crías. Alimentación: Moluscos, crustáceos, insectos, larvas batracios, peces y pequeños roedores. Hábitat: Aguas continentales.

Búho chico (pollos)

La creencia popular divide las rapaces nocturnas en búhos, provistos de «orejas», y lechuzas, desprovistas de ellas. Las «orejas» son en realidad simples penachos de plumas y no tienen ninguna relación con los órganos del oído que en esta especie son internos solamente. El Búho Chico es uno de los más representativos de nuestros búhos, con sus largas «orejas», su vida exclusivamente nocturna y su ululación regular y grave: «hou-hou-hou». De día, se oculta en el bosque, sobre todo en las coníferas, donde también sitúa su nido. En la noche cerrada, y tras haber lanzado algunas llamadas, sale de su retiro y recorre su territorio. Caza pequeños roedores u otras presas que pueden presentarse en los linderos del bosque e incluso en terreno descubierto. Durante su parada, el macho efectúa vuelos acrobáticos, planeando como una hoja seca o ejecutando saltos acompañados de sonoros chasquidos de las alas. En España el Búho Chico anida en diferentes regiones, cubriendo toda la superficie peninsular. Hasta fecha reciente se tenía datos fragmentarios sobre su biología, movimientos, etc. Aunque esta población, en principio, se comporta como sedentaria, no por ello deben descartarse algunos movimientos dispersivos. Identificación: Largas "orejas"; plumaje ocráceo con moteado pálido y rayas oscuras; ojos amarillo-anaranjado; sexos iguales. Nidificación: Normalmente utiliza viejos nidos de Urraca, Cuervo u otro córvido, o una madriguera de ardilla; a veces construye en el suelo; puesta, marzo-junio, de 4 a 5 huevos blanco lustroso; incubación, 25 a 28 días, sólo por la hembra; los pollos, alimentados por ambos sexos, dejan el nido después de unos 25 días. Alimentación: Ratas, ratones, topillos, musarañas; fringílidos, gorriones y, a veces, aves tan grandes como arrendajos; algunos abejorros y otros escarabajos. Hábitat: Bosques.

martes, 7 de mayo de 2013

Grajilla occidental (Corvus monedula)




La mayor parte de los córvidos son rateros, pero ninguno lo es tanto como la Grajilla. No solamente roba huevos y pollos en cuanto encuentra ocasión, sino que a veces se lleva objetos inútiles e incomibles, escondiéndolos lejos. Se posa sobre el ganado y le arranca mechones de pelo para revestir su nido; ocasionalmente también se apropia de un hogar, haciéndose un hueco en la base de palos que forma un nido de otra ave mayor. La Grajilla come regularmente en los campos en unión de congéneres y de estorninos, aunque pueden verse también apartadas, especialmente en acantilados, catedrales, grandes edificios abandonados y parques. Aunque se desconoce la causa concreta, su número ha aumentado alarmantemente durante los últimos años, sobre todo en las zonas urbanas. Este hecho ha producido paralelamente una disminución del Cernícalo Primilla, sin duda alguna debido a la competencia que existe entre ambas especies. El cortejo nupcial es complicado: el macho se inclina con las alas colgando y la cola extendida, y a veces exhibe su nuca grisácea, erizando las plumas del cogote, mientras aprieta el pico contra el pecho. Identificación: Negra, con cogote gris, ojos claros; vuela con firmes aletazos; sexos iguales. Nidificación: Ambos sexos hacen un descuidado montón de ramitas, forrado con lana o pelo, casi siempre en agujeros o hendiduras, en árbol, acantilado o edificio y con frecuencia en chimenea; pone, de abril a mayo, de 3 a 6 huevos azules claro con manchas negras; incubación, sólo por la hembra, unos 18 días; los pollos, alimentados por ambos padres, vuelan sobre los 30 días. Alimentación: Insectos y sus larvas; grano, semillas, frutos silvestres y cultivados; a veces pequeños animales, huevos y pollos de otras aves, y carroña. Hábitat: Ciudades y pueblos.

Alimoche comun (Neophron percnopterus)






El Alimoche Común no opone reparos en engullir excrementos y restos animales, y su predilección por los cadáveres es muy acusada: los despedaza y limpia el esqueleto hasta el último jirón de carne. Pariente de los buitres, a los que apenas se parece, en vuelo recuerda levemente, sin embargo, a la Cigüeña Blanca, a causa de la disposición de las marcas blancas y negras de sus alas. Al contrario de las aves jóvenes, que suelen permanecer en sus cuarteles de invierno, los adultos comienzan a llegar a España a finales de febrero y durante el mes de marzo, dedicándose intensamente a la búsqueda de un emplazamiento para el nido, a veces el mismo de años anteriores. Tras la cría de los pollos, que abandonan el nido en agosto, empieza el viaje de retorno a los países africanos situados al otro lado del desierto del Sahara. Los jóvenes, muy manchados y de tono pardo oscuro, se distinguen perfectamente de los adultos, y, tras este primer viaje, permanecerán en África varios años, generalmente hasta alcanzar la madurez reproductora; entonces regresarán a sus países de origen. Identificación: Cuerpo blanco-amarillento; parte posterior de las alas negra; cara y mejillas desnudas y amarillas; pico amarillo con punta negra; patas amarillas o grises; jóvenes pardo oscuro por completo, manchados de leonado; parte desnuda de la cabeza, gris claro. Nidificación: Nido en cornisa o en cavidad de pared rocosa; montón de ramitas forrado de papel, trapos, lana, etc.; puesta, marzo-abril, 2 huevos blancos manchados de pardo; incubación, por ambos padres, de unos 40 días; comienza al poner el primer huevo; los pollos vuelan tras unos 75 días. Alimentación: Excrementos, detritos, cadáveres, roedores, reptiles, batracios, crustáceos, moluscos e insectos; también huevos de otras aves. Hábitat: Montañas y riscos.

sábado, 27 de abril de 2013

Abejaruco europeo (Merops apiaster)










En el mes de abril los abejarucos, cazadores africanos, han regresado ya de sus cuarteles de invierno. Una nube de aves de brillante colorido sobrevuela entonces el talud, donde han excavado largos túneles que conducen a los nidos. Muy bellos posados, los abejarucos son admirables en vuelo. Esta especie no es muy madrugadora y parece complacerse en retardar sus actividades diurnas, posada en comunidad en las copas de grandes árboles. Durante las horas cálidas del día, los insectos voladores les pagan un fuerte tributo, sobre todo en pleno verano, cuando son muchas las bocas que hay que alimentar. Por sus actitudes y sus juegos aéreos, los abejarucos podrían parecernos indolentes, pero en realidad son padres excelentes y muy delicados. Cuando no encuentran un talud arenoso, pueden excavar el túnel en terreno horizontal siempre que sea blando; en este caso, la longitud que alcanza aquél es menor que en la pared. Se citan casos de nidos de esta especie en los que se produce una ceba comunal; varias parejas alimentan al mismo tiempo los pollos de un túnel. Identificación: Partes superiores rojizo vivo o amarillo pálido; mentón amarillo vivo bordeado de negro; partes inferiores azul-turquesa brillante; pico largo y algo curvado hacia abajo; alas y cola verdes; en los adultos, las rectrices medias, puntiagudas, sobresalen de las demás. Nidificación: Nido, horadado por ambos padres, en terreno blando, normalmente en talud; el túnel puede alcanzar hasta 2,5 metros y termina en una cámara circular; puesta, mayo-junio, 4-7 huevos ( a veces más ) globosos y blancos; la incubación, por ambos progenitores, comienza después de la puesta del primer huevo y dura 20 días; los pollos, alimentados por ambos padres, dejan el nido tras unas 3 semanas. Alimentación: Insectos capturados en vuelo. Hábitat: Matorrales y campos baldíos

sábado, 20 de abril de 2013

Culebrera europea (Circaetus gallicus)





En nuestros campos el temor a los reptiles todavía esta bien enraizado en las gentes, pero ¿cuantos de nuestros campesinos conocen a la culebrera? Para los no especialistas no es mas que un ratonero de tintes claros, una dañina «rapaz». La Culebrera Europea llega a nuestro país en marzo y abril cuando la temperatura se hace más cálida y las culebras y víboras abandonan su letargo invernal. ¿Está inmunizada contra el veneno de las víboras esta rapaz robusta, de grandes y brillantes ojos amarillos? No se conoce la respuesta, pero hace falta ver como cae del cielo sobre una serpiente enroscada en la arena de un camino, la reduce a la impotencia y se la engulle, empezando por la cabeza, para reconocer su habilidad y apreciar su técnica. En España, al igual que todas las rapaces, la Culebrera Europea está protegida. Este hecho ha favorecido notablemente a esta preciosa rapaz. Anida en escasa cantidad por casi todo el país, comportándose como ave estival, aunque raros individuos invernan en localidades favorables del sur. Hasta el momento se tienen pocos datos sobre las migraciones e invernada de la población ibérica. Identificación: Partes superiores pardas con rémiges negras, inferiores blancas, menos garganta y pecho, pardo oscuro; cola más bien larga, con algunas barras oscuras; cabeza gruesa, con grandes ojos amarillos, dorados, casi frontales. Nidificación: Plataforma de ramas secas y verdes, situada en la cima de un árbol o arbusto, con una excavación en forma de copa, forrada de follaje; pone en abril un huevo muy grande, rugoso, blanco sucio; incubación de unos 45 días por los dos sexos; el pollo abandona el nido tras unos 75 días Alimentación: Reptiles, sobre todo serpientes; ranas, insectos, gusanos. Hábitat: Monte bravío

lunes, 15 de abril de 2013

Triguero (Miliaria calandra)

Algunas aves son monógamas y otras polígamas, pero el Triguero puede ser las dos cosas. Se ha registrado, aunque no ha sido aceptado por todos los ornitólogos, individuos con harenes hasta de siete hembras, cada una con distinto nido y en el mismo área. El macho escoge un cantadero a alturas que van desde un mogote de tierra hasta más de 10 metros en un árbol, desde el cual puede vigilar su nido o por lo menos el camino utilizado por la hembra que incuba cuando deja el nido para alimentarse. Es posible que por ser el Triguero una de nuestras aves pardas menos llamativas y debido a su falta de atractivo a los ojos de muchos observadores de aves, sea por lo que hasta 1930 no se sospecharan sus costumbres polígamas. Es ave de terreno abierto, como campos cultivados sin árboles, tierras bajas y áreas de pastoreo. Pero aunque susceptible de ocupar diferentes hábitat, el Triguero se distribuye de modo curioso. Se puede viajar durante kilómetros por terrenos aparentemente apropiados para el ave sin verla ni oírla; y luego, como si se cruzara una frontera invisible, encontrar de repente que es común. Identificación: Plumaje pardusco listado; cabeza robusta, y pico claro; el canto, como de sacudir llaves, identifica al macho en verano; sexos iguales. Nidificación: La hembra construye un descuidado nido de hierba seca, bien oculto entre maleza, en el suelo o cerca de él; puesta, de abril a junio, de 3 a 5 huevos, grisáceos pálido o pardo claro, con marcadas rayas y líneas pardo negruzcas; incubación, sólo por la hembra, de unos 12 a 13 días; los pollos, alimentados sólo por la hembra, empiezan a volar a los 10 días; generalmente dos crías. Alimentación: Semillas, hojas, hierbas, grano; también insectos y pequeños animales terrícolas. Hábitat: Cultivos

lunes, 1 de abril de 2013

UN DIA EN EL DELTA DE EBRO




UN DIA EN EL DELTA DE EBRO. solo se puede clasificar ese día de variado,pues la luz como se puede apreciar no nos acompaño,la arena del delta fue una trampa para mi coche, que se quedo clavado i nos tuvieron que rescatar con la grúa, pero con buenos amigos como Miguel y Fernando nos reímos y solo fue eso una anécdota para poder contar, lo que de verdad fue un disfrute es esa paella de bogavante caldoso que nos zampemos y por la tarde, a llover para rematar el día pero esto no se acaba aquí volveremos.